La suerte del esclavo

Nací esclavo de madre esclava. Cuando fui llevado a casa de mis amos, mi madre no tuvo palabras de amor, estaba muy resignada a su suerte para eso, solo al final recuerdo una mirada lejana suya, llena de tristeza.

En mi nueva casa rápidamente supe cómo ganarme la confianza de los amos con una fidelidad extrema que opacaba a los demás. Me alimenté bien, me ejercité mucho, reiné desde las sombras, hasta llegar a mi mejor momento, al máximo de mis fuerzas, listo para cumplir mi destino. Un día, escapé hacia la libertad, sin mirar atrás.

Fui un guerrero, una amante, un líder, un carnicero, un padre, un consejero, un amigo, un compañero, un maestro.

Tuve un reino, fui desterrado, recuperé mi lugar y reposé en una vejez que parecía ideal para mí y mi historia.

Pero un día me capturaron. Sé que pronto moriré y me destroza mi destino final, atrapado entre estas rejas, con mis pares derrotados, acabados, vencidos en su orgullo. Es terrible el destino de un perro.

Cuento aparecido en la revista Plesiosaurio N°11

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s