Poema: Clamor

Desierta la sed del hombre, sin algo para beber, tanteando tal vez un manantial en tu ser. Más tarde que después te hallará, en algún juzgado terrenal, si te apiadaras de su clamor saciar…

¿Vendrás?, pues estamos tantos y tan pocos, y miramos que eres mucha y escasa para todos y te escondes en tus redes y nos derivas a la muerte solitaria de no saber más de lo sabido en nuestras memorias y después ¡QUE!, seguirás huyendo de nosotros como el cruel conejo del hambre del lobo, hasta cuando nuestras secas palabras te adularán y te pondrán en pedestal de gloria y tú, cual vil escoria, tratarás a nuestra ansiedad de saber más de lo que dicta nuestra perdida moral, que no hace más que sacrificar la libertad inherente en cada cual de nuestras conciencias, no tienes razón de morir en vano; ¡Revive!, brota como el pájaro que se quemó en sus propias pasiones, ¡Vuelve!, si estuviste, o nace si nunca empezaste, porque tantos estamos en espera dentro de nuestras conchas de metal, ansiando tu voz con solo nuestras fuerzas encausadas en un río de pálida-rojiza vergüenza, la que nos hace seguir en días de días, en la cruel senda de nuestras culpas; ¡Culpas?, si tantos y tan pocos sabrémonos culpables de humanas acciones y así levantamos la voz para preguntar: ¿Dónde llegarás?, ¿A quién en tu manto acogerás?, y seguimos el paso, en varas y mallas, en alambrados y reflectores, en barras y ranchos rancios, en patios cerrados, en sólidos muros y visitas cada miércoles, esperando tiempos, generaciones y dioses, cómo la cascada que limpiará nuestros corazones y parará la sed, ¡La gran SED!, de los que estamos en muchos y grandes monumentos a la Ley del Hombre, y que te ansiamos día a día en el desierto de nuestras esperanzas marchitas en papeles membretados, que navegan en el mar de los sellos de idas y vueltas entre secretarios malhumorados y licencias para comer de días y meses que archivan esos mustios pétalos donde van impresas las ganas de ver de nuevo el sol desde la plaza del pueblo, de la ciudad, de la calle que nos vio parir.

Mientras llegas, nuestra fe, finita o inconmensurable es, ya te puso un nombre, te marcó con su deseo y te llamó: ¡JUSTICIA!  

Por: Sarko Medina Hinojosa

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Poesía: Tristeza

La infinita ternura de una madre al dormir a su niño,

La piedad de un misionero al rezar por un moribundo,

Mi orgullo al mirar mis manos calcinadas en el trabajo,

—-Son sentimientos tan reales, tan ficticios——-

Los sueños de un niño mirando las nubes,

Los mares de sangre y terror volcados en mi país diariamente,

Tus llantos al despedirte del amor que dañó tu corazón,

—–Son sentimientos tan palpables, tan irreales——-

Hoy que estoy tan triste

Y la pena me pesa un universo

No quiero verte de colores

En un día de insípido sabor.

Busquemos a la noche

Y en ella ocultaremos juntos

Las penas que me embargan.

Los días de caminar en inocencia,

Me arden en el pálpito de saberlos vacíos.

Un sábado violeta, la soledad de un farol roto

Los lagares de mustio vino bebido por tantos tontos,

Me despierta la furia que me condena.

La tristeza lucha en mi pecho contra la calidez de tu compañía

Y mis ojos de gris se disfrazan para la pantomima de saberme desolado.

Los anhelos se van de mi mesa,

Tus sacudidas me suenan a metal,

Me causa envidia tu ánimo por caminar

Las hojas me rozan la cara húmeda del mar que desbordó mis ojos.

Quédate entonces

Quédate que el día morirá un poco más allá.

Buscaremos un camino muerto de sal y lo acariciaremos

Para que nazcan colores al costado de su columna vertebral

Llegaremos al límite del sol en la tierra

Y nos dejaremos bañar con sus llamas

Y al ingresar a la noche resaltaremos las estrellas

Hoy que me decidí a no estar callado

Tu risa ante mi inutilidad me vuelve a animar

Hoy que mis extraños deseos se estaban convirtiendo en cenizas

Que ahora recogeré en el mar de tu cuerpo

Acompáñame amiga de mis días

Sacúdeme de la soledad mustia

Mójame las manos con tu sudor

Revélame el milagro de tu aliento en mi cuello

Sacúdeme con el terremoto de tus olvidos

—–Entonces—-

Me voy callando mejor

Porque veo al niño cumplir con su destino

Veo al pueblo levantándose contra el tirano

Siento que te sacudes del pasado y avanzas conmigo hacia lo desconocido,

Valiente y sin miedo…

¡Vamos entonces en silencio y haciendo,

Devorando la tristeza para transformarla en materia,

Que inyecta alegría y diáfana paz!

No me importa que me llamen iluso al vencer a la tristeza,

Hoy lo haré contigo,

Mañana otra nueva batalla nacerá, la cual habremos de vencer

¿No lo piensas así?   

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Por: Sarko Medina Hinojosa

Poema: Soledad en tu piel

Para que quieres que

te diga que te amo

más que a la carne

que me cubre, que te

alimenta la pasión,

que me cobija en la

noches sin ti, que me

transforma en

este esperpento

llamado humano, que

descansa después

de caminar por la

ciudad, que alimento

con raciones de

economía y cáncer

a distancia, que

se levanta día a

día a buscarte, que

se emociona

gallinaceamente al

tocarte, al sentirte y olerte, al

penetrarte y absorbente, que

te amo más que este envase

superficial que amas cuando

esta limpio y adoras cuando

se mezcla con tu sudor,

examinas en las noches

de tu vigilia y besas sin

que me de cuenta en las

madrugadas de tus huidas

 impiadosas…

Para que quieres que jure

que te amaré hasta la

putrefacción de esta materia

que me restringe las alas

que tengo para elevarte por

los cielos purpurados de

la guerras cotidianas y

tormentosas de los pueblos

que vanaglorian al ser humano

y no comprenden que en ti

está la magia del amor completo,

más, aún insistes en que haga

juramentos, mezcle mi sangre

con la tuya y haga una pira de

cuerpos al sacrificio de tus

pechos de ensalmo y turbia

materia que me enloquece

cuando intento responder que

no es necesario decirte que te amo.

Pero no me entiendes y aún pugnas

por boquear aire mientras te

entierro en mis ansias de fundición,

en esta decisión completa de fundirme

piel con piel en ti y para ti porque ya

no soporto tu pregunta sobre mi amor,

si por ti estoy matándonos a los dos en

este momento en que, nuevamente,

se juntan las estrellas con los altos

pinos de este bosque que servirá

de tumba abierta al juramento

que te hice de responder tu pregunta

cuando estemos más allá del umbral

de la soledad de tu piel…  

#Sarkadria

Por: Sarko Medina Hinojosa