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Desde hoy… ya no me pegarás
Sé cómo llegaste a mi vida, en medio de mi adolescencia, a pintarme colores a las tardes tristes, antes de llegar a casa. Esa misma casa donde mi padre golpeaba a mi madre cada vez que se emborrachaba. Ilusa de mí, en las lágrimas sordas de mi madre no veía repudio al agresor, solo conmiseración…