Frazadazo

violacion

Cuando le dictaminaron nueve meses de prisión preventiva en el Penal de Socabaya, sintió que todo se le derrumbaba. Regresaría al lugar de donde salió el 2005. Por reincidente lo pondrían en el Pabellón D.

Durante todo el día sufrió un colapso estomacal que lo llevó a estar pegado a la letrina del baño comunitario. Un frío terror lo invadía.

No le dieron un catre, solo un colchón por el que pagó 20 soles y una frazada sucia y maloliente.

—Primero pagarás piso niña antes de tener tu catre —dijeron varios de los reclusos.

No tenía pinta de infante, al contrario, aparentaba los 43 años que cumplió hace poco. Su rostro cetrino con marcadas arrugas, presenta una nariz abultada, labios caídos, hasta lascivos se diría, barba y bigotes ralos casi inexistentes. Las manos son algo rugosas, propias de un taxista como él. Los ojos apagados por sus cejas pobladas.

La primera noche sufre de sobresaltos continuos, esperando que lleguen los demás para ultrajarlo.

Sabía que lo harían en algún momento. Porque él lo había hecho ya.

Claro, no había abusado de algún reo. No. Había cometido sus crímenes contra adolescentes desprevenidos, esos que en afán de paseo o de encontrar un lugar donde besarse y acariciarse, bajaban al sector de Chilina, en el río de la ciudad. Un lugar con “chacras”, árboles, full naturaleza que invitaba a paseos largos y románticos, a aventuras de campamento rápido. Era de tradición adolescente el paseo a ese sector, en grupos, llevando algún plato preparado y gaseosa, hasta un “trago” de repente. Los días especiales eran los feriados, los fines de semana. A esos grupos los esquivaba él y sus compinches. Eran demasiados.

En cambio las parejitas fueron su especialidad. Con paciencia gatuna, mientras tomaban un combinado de pisco y gaseosa, aguardaban entre los arbustos, “chequeando” el vallecito. Cuando detectaban a los infortunados, los seguían cual pumas, para sorprenderlos, golpearlos, robarles sus pertenencias, amarrarlos y luego abusar repetidas veces de las casi niñas en su mayoría. La mano encima de la boca, los insultos gruesos, las amenazas de muerte, todo lo que significaba sentirse poderoso, invencible, dueño de la vida y de la muerte de sus víctimas.

Pero ahora, tirado en la esquina del pabellón de alta peligrosidad, no se sentía poderoso. Orando trataba de menguar en algo el miedo que lo sacudía, intentando la compasión de cualquiera que oyera sus rezos apagados. Sus lágrimas que desbordaban eran seguidas de pequeños gemidos. La tormenta en su cabeza se alteraba e incrementaba con algún ruido, un rechinido de catre, o un ronquido fuerte. Así transcurrieron las horas.

Ya pasadas las tres de la madrugada, se tranquilizó algo. Pensó que adentrada la madrugada no le harían nada y no se atreverían a tocarlo de día. Suficiente tiempo para que su compadre le trajera el dinero para aplacar el castigo de bienvenida que en la cárcel aplican a los violadores como él, denominado “frazadazo”. Le pidieron mil soles para que lo protegieran, solo si lograba salir indemne de la primera noche. Pensando eso descansó los ojos, relajó el cuerpo, se acomodó en el colchón casi plano por su peso y trató de dormir.

No sintió en que momento lo voltearon boca abajo y le pusieron ese trapo asqueroso entre los dientes, solo sintió que la frazada que antes lo cobijaba ahora estaba apretándolo contra el colchón. El peso de varios cuerpos lo tenía sólidamente quieto. El terror lo invadió, quería que alguien hablara, que dijeran que solo era para meterle miedo para que pague más dinero, intentó suplicar pero el trapo estaba bien metido. Nadie hablaba, eran sistemáticos, como si ya lo tuvieran todo calculado.

Un dolor indescriptible lo asaltó de pronto y continuó durante muchos y largos minutos, creciendo a cada instante, llenado todo su ser.

A las cinco de la madrugada, cuando el sol ya clareaba, los guardias lo arrastraron a las duchas para que se lavara la sangre y otros líquidos que lo cubrían.

Violación tras violación tras violación…

Hasta donde se puede dañar a una persona... hasta donde llegan las consecuencias de una violación...

Hasta donde se puede dañar a una persona... hasta donde llegan las consecuencias de una violación...

En el cuaderno de reportes del caso de María, encontré una verdad más grande de la que esperaba. Todos sus problemas de pareja actuales partían de esa serie de violaciones que de niña le deformaron el concepto del amor. Todos esos detalles fueron pasados por alto por sus parejas y el actual esposo de ella tienen la misma definición a su comportamiento: “Está loca” me dijo. No saben la verdad más allá de lo que pasó…

 

FLORECIMIENTO TRUNCADO

 

Ella era una niña de sucia carita, porque allá en el cerro donde vivían no tenían agua como para darse el lujo de la limpieza. Ella era la menor de cuatro hermanos y todos dormían en la cama de la madre, separada desde hace mucho de su progenitor. Los días son parecidos: reclamos para que trabaje, para que limpie, para que barra, para que atienda a sus hermanos. Ella crece sin caricias ni abrazos, crece con la soledad en el pecho.

 

Hace su aparición por esos días un hombre que empieza a frecuentar la casucha de techo de calamina que tienen. Es extraño, pero la casa es un desastre y no debería serlo, los vecinos a pesar de padecer las mismas carencias, tienen la frentera barrida, un jardín ínfimo de geranios bien cuidados, los niños andan limpios y la madre trabaja en el mercado. María los ve felices. 

 

En su casa reina el caos de las botellas de cerveza que compra el hombre que se queda en las noches y ya desplaza a los hermanos a dormir en el suelo. En una de esas noches el hombre se asegura que la madre está ebria y dormida y se acerca donde esta recostada María. Ella es una niña aún, pero las manos del hombre la tocan como si fuera una mujer. La niña se pregunta por qué no toca a sus hermanas mayores, debe ser que ellas son ariscas, debe ser que ellas están despiertas y listas para gritar si el hombre se les acerca, ellas saben que está pasando… 

 

LOS CUÑADOS

 

Las manos del hombre se vuelven familiares y María hasta siente en ellas la ternura de una caricia muchas veces negada, hasta que la situación cambia, la madre ya no se emborracha y mantiene al hombre en la cama. Una mirada de furia y celos aparece cuando mira a la menor de sus hijas. María no entiende el rencor de su madre, sólo sabe que los golpes le llueven más que antes. Las hermanas, tal vez buscando escapar de esa escena, tal vez porque les prometieron amor, se metieron muy chiquillas con otros chicos de su edad y se fueron a vivir con ellos. Quedan el hermano de doce y María que tiene once años solamente.

 

Una vez la madre la manda a buscar dinero a casa de una de sus hermanas y sólo encuentra al marido de esta. El tipo no desaprovecha la oportunidad y somete a María, no una sino varias veces jactándose de que él es su “primer hombre” que lo recuerde bien. Al final de la escena la niña está tranquila, es como si supiera que eso es lo que sufriría, de repente en su mente esa forma de amor de queda grabada, porque el tipo en un intento de tapar su felonía le compra galletas, dulces, la besa, la abraza. 

 

María piensa que entonces que un hombre se suba encima de ella y la haga sentir cosquillas es normal, tanto así que en el cuarto donde vive la otra hermana la escena se repite una vez más, con la diferencia que esta vez el tipo la tiende de espaldas y le hace conocer un nuevo dolor. Ya la mente de la niña está deformada, el abuso sucede por varios años, tanto así que hasta un vecino de los cuñados aprovecha de esta situación para también violarla. Pero algo cambia, ella ya no siente placer cuando ellos están dentro de ella, porque ya empezó a notar que se burlan de su condición, que la insultan y hasta la sortean y le pegan. Ya no va entonces a las casas de sus hermanas y su madre se harta de que esté metida en la casa, porque los estudios nunca estuvieron en su vida, siempre fue tratada como una esclava, salvo que esa palabra para María no le dice nada. 

 

ESCAPAR

 

El escape de María sucede cuando su madre la bota de la casa, acusándola de que el padrastro ya empezó a mirarla con otros ojos y que de repente ella se quiera quedar con él. María no sabe que decir, casi nunca ha dicho nada en su vida por defenderse. Vaga por días en las calles, un borrachó intentó violentarla pero la furia de ella puso en escape al agresor, menos suerte corrió con un grupo de drogadictos que la llevaron hasta una torrentera y si no la mataron fue porque ella no se quejó. 

 

Así la encontraron los de la Policía en las calles, desamparada y con hambre y la increíble suerte de no estar embarazada. Luego, la historia hasta fue difundida por los periódicos, ¿se acuerdan?, fue el caso de la niña que estuvo en un albergue y que su hermana, para que manden a prisión a su ex conviviente, denunció la violación. La justicia tarda pero llega, pero en este país llega como un suspiro, ya que a los dos cuñados les dieron cuatro años de cárcel de los cuales sólo cumplieron 2. A la madre también la juzgaron, pero no le dieron condena de cárcel, al padrastro y al vecino penas menores y supendidas. María terminó de crecer con la ayuda de las personas que se interesaron en su caso. 

 

SEXUALIDAD DESHECHA

 

No le contó a nadie de su padecimiento anterior. La historia borra las huellas de los que quieren que así sea, pero las grietas del interior no sanan. De esa manera las parejas sexuales de María, siempre se quejaron de que era fría, que no respondía con placer. Su actual pareja no le importó demasiado eso ya que la quería para bien, se casó con ella y pensó que con cariño y amor le devolvería esa sonrisa de satisfacción que toda mujer amada debe tener. Falso. Lastimosamente la capacidad de tener un orgasmo de María estaba irremediablemente perdido, contarle al marido sobre las violaciones no causó sino que el pobre hombre creyera que el placer sólo lo sentía con esos hombres que violaron su niñez…

 

Están por separarse y María no sabe porque realmente, en su mente no entra las ideas de que fue esa situación en su pubertad la que ahora le afecta el clítoris. “Todo tiene su etapa y a ti se te adelantó una” tratamos de decirle para que reconozca primero la condición en que está, pero ella se niega, quiere que le digamos que le gustaría a su esposo que ella haga, porque ella ya le ha tratado de dar todo, pero lo que no puede evitar es llorar una vez que él termina de estar con ella en la intimidad…

 

Entonces hablamos con el esposo, y al final comprendió que todo tienen relación, que ella lo ama pero en la oscuridad de su mente aún acecha el peligro y el sometimiento sexual del que fue objeto. Él entonces comprende también que la única manera de superarlo es con una larga terapia de pareja, en la cual se incluyen dolorosas sesiones de regresión, de perdón para ella misma y sus padres, de confesión de que ella necesita ayuda, todo un sinfín de cosas que no deberían suceder, porque María debió crecer y enamorarse naturalmente y tener relaciones sexuales si es que ella las deseaba y con el cuidado y ternura que da el enamoramiento, ella no debería pagar las culpas de unos desgraciados que sin conciencia y peor que animales, se aprovecharon de ella… Lastimosamente como María en este país hay muchas ¿no?…

Coda

Para no terminar tristes con una realidad tan opresiva, escuchemos la historia de Eva, en la voz del gran Silvio Rodriguez.