Microcuento: Lo rectilíneo de la curva

—En serio, quiero una pelota cuadrada —dijo el Papá de 38 años, mientras hacía pucheros.

—Pero Papi eso no existe, no puede haber una pelota cuadrada, pídeme otra cosa para tu cumpleaños —respondió el hijo de 7 años, poniendo cara de desconcierto.

—¡Quiero una pelota cuadrada! —empezó a gritar el Papá moviendo los brazos.

—No pues, no hay pelotas cuadradas, conténtate con un libro o una agenda y vaya a su cuarto a ver noticias, para ver si aprende algo —dijo algo molesto y contundente el hijo.

Se despertó de la pesadilla bañado en sudor y, tratando de contener su pequeño corazón saltarín, pensó: “Ufff felizmente es un sueño, que susto, una pelota cuadrada, que risa, ¿De dónde sacaría eso mi Papá?, pobrecito, hasta en mis sueños es enojón y caprichoso el pobre.”

Mientras, en el otro cuarto, el Papá sueña que tiene por fin su más anhelado deseo desde que era pequeño y juega y se lo muestra a todos y les saca pica…

Por: Sarko Medina Hinojosa

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