Poesía: Tristeza

La infinita ternura de una madre al dormir a su niño,

La piedad de un misionero al rezar por un moribundo,

Mi orgullo al mirar mis manos calcinadas en el trabajo,

—-Son sentimientos tan reales, tan ficticios——-

Los sueños de un niño mirando las nubes,

Los mares de sangre y terror volcados en mi país diariamente,

Tus llantos al despedirte del amor que dañó tu corazón,

—–Son sentimientos tan palpables, tan irreales——-

Hoy que estoy tan triste

Y la pena me pesa un universo

No quiero verte de colores

En un día de insípido sabor.

Busquemos a la noche

Y en ella ocultaremos juntos

Las penas que me embargan.

Los días de caminar en inocencia,

Me arden en el pálpito de saberlos vacíos.

Un sábado violeta, la soledad de un farol roto

Los lagares de mustio vino bebido por tantos tontos,

Me despierta la furia que me condena.

La tristeza lucha en mi pecho contra la calidez de tu compañía

Y mis ojos de gris se disfrazan para la pantomima de saberme desolado.

Los anhelos se van de mi mesa,

Tus sacudidas me suenan a metal,

Me causa envidia tu ánimo por caminar

Las hojas me rozan la cara húmeda del mar que desbordó mis ojos.

Quédate entonces

Quédate que el día morirá un poco más allá.

Buscaremos un camino muerto de sal y lo acariciaremos

Para que nazcan colores al costado de su columna vertebral

Llegaremos al límite del sol en la tierra

Y nos dejaremos bañar con sus llamas

Y al ingresar a la noche resaltaremos las estrellas

Hoy que me decidí a no estar callado

Tu risa ante mi inutilidad me vuelve a animar

Hoy que mis extraños deseos se estaban convirtiendo en cenizas

Que ahora recogeré en el mar de tu cuerpo

Acompáñame amiga de mis días

Sacúdeme de la soledad mustia

Mójame las manos con tu sudor

Revélame el milagro de tu aliento en mi cuello

Sacúdeme con el terremoto de tus olvidos

—–Entonces—-

Me voy callando mejor

Porque veo al niño cumplir con su destino

Veo al pueblo levantándose contra el tirano

Siento que te sacudes del pasado y avanzas conmigo hacia lo desconocido,

Valiente y sin miedo…

¡Vamos entonces en silencio y haciendo,

Devorando la tristeza para transformarla en materia,

Que inyecta alegría y diáfana paz!

No me importa que me llamen iluso al vencer a la tristeza,

Hoy lo haré contigo,

Mañana otra nueva batalla nacerá, la cual habremos de vencer

¿No lo piensas así?   

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Por: Sarko Medina Hinojosa

Poesía: A los 42

A los 42 el cabello no obedece
y las canas no piden permiso
el cuerpo no quiere pero las ganas pueden
la ropa es de década en uso
los amigos se vuelven imprescindibles
la muerte te golpea más duro
los recuerdos son de acuarela
los “hubieran” pesan más
las alegrías son sinceras
el café es sangre y circula a borbotones
hay un ojo que se entrecierra suspicaz
una pierna empieza a curvarse
aún puedes desbarrancar a algún faltoso
pero ya estás en la edad de saber que no servirá de nada
sabes porqué opinas como opinas
pero te da flojera explicarle tu vida a los demás
escribes en la mente historias que en la tarde olvidas
la memoria te hace bromas
y te recuerda cosas que prefieres olvidar
y te devuelve lloros que aguantaste 20 años en soltar
estás en la mejor época
pero sabes que llega el atardecer
lo que digas definirá lo que se viene
y ya no hay décimas oportunidades
a los 42 sabes tan poco como a los 8
pero lo que sabes por lo menos te es útil
para esquivar una bala
sobrevivir si la cosa empeora
a limpiarte la vida y el cuerpo
con hojas del campo
a hacer fuego para quemar al mundo si es necesario
y cantas y bailas y ríes y amas y abrazas como si ya no hubiera mañana
y duermes y consumes como loco todo el arte y opinas y comes y vuelves a ver la misma película porque quieres y escuchas la misma canción seis meses sin vergüenza
como si nadie te reconocerá en el epitafio adelantado, que escribes, mientras esa barba, revoltosa, nunca por nunca, obedeció al régimen de tu cara

Por: Sarko Medina Hinojosa

Poema: Soledad en tu piel

Para que quieres que

te diga que te amo

más que a la carne

que me cubre, que te

alimenta la pasión,

que me cobija en la

noches sin ti, que me

transforma en

este esperpento

llamado humano, que

descansa después

de caminar por la

ciudad, que alimento

con raciones de

economía y cáncer

a distancia, que

se levanta día a

día a buscarte, que

se emociona

gallinaceamente al

tocarte, al sentirte y olerte, al

penetrarte y absorbente, que

te amo más que este envase

superficial que amas cuando

esta limpio y adoras cuando

se mezcla con tu sudor,

examinas en las noches

de tu vigilia y besas sin

que me de cuenta en las

madrugadas de tus huidas

 impiadosas…

Para que quieres que jure

que te amaré hasta la

putrefacción de esta materia

que me restringe las alas

que tengo para elevarte por

los cielos purpurados de

la guerras cotidianas y

tormentosas de los pueblos

que vanaglorian al ser humano

y no comprenden que en ti

está la magia del amor completo,

más, aún insistes en que haga

juramentos, mezcle mi sangre

con la tuya y haga una pira de

cuerpos al sacrificio de tus

pechos de ensalmo y turbia

materia que me enloquece

cuando intento responder que

no es necesario decirte que te amo.

Pero no me entiendes y aún pugnas

por boquear aire mientras te

entierro en mis ansias de fundición,

en esta decisión completa de fundirme

piel con piel en ti y para ti porque ya

no soporto tu pregunta sobre mi amor,

si por ti estoy matándonos a los dos en

este momento en que, nuevamente,

se juntan las estrellas con los altos

pinos de este bosque que servirá

de tumba abierta al juramento

que te hice de responder tu pregunta

cuando estemos más allá del umbral

de la soledad de tu piel…  

#Sarkadria

Por: Sarko Medina Hinojosa