• 330. La bicicleta

    Era una bicicleta Goliat serie Bronco, de segunda generación en montañeras, con 18 cambios, cachos y suspensión delantera. Lo más bello era que estaba pintada de blanco en fondo, con grafitis en líneas aleatorias de colores fosforescentes, pero de aquellos chéveres, no verdes ni amarillos, sino violetas, fucsias, rojos… Sin pensarlo le puse de nombre…


  • 332. Recuerdos (I)

    «Eran dos amigos: Juan y José. Los llamaban “Los dos Jotas”. A pesar de ser buenos amigos, a veces ocurrían riñas y a eso se debe esta macabra historia. Juan una tarde consultó a un amigo qué debería hacer para no tener problemas con José. Él le dijo —Consulta con…» Así empieza mi primer intento…


  • 354. Los superpoderes de Mamá

    354. Los superpoderes de Mamá —Papá… mi Mamá ¿Me ama? —Claro hijo, nunca dudes de eso. —¿Y me amará mucho aun cuando haga travesuras? —Hijito… ¿Hay algo que debas contarme? —Esteeee, tengo miedo que ella no me ame cuando haga cosas que no le gusten. —No te preocupes, ¿Acaso no ves como tu abuelita me…


  • Creciendo con Mathias: Los deseos y la Luna

    Desde hace algunos días me encanta que mi Papá me hable de la Luna. Me cuenta que está muyyyyyyy lejos, pero que está presente, casi cerquita, en muchas cosas que hacemos. No entiendo todo lo que me cuenta, pero sé que algo tienen que hacer con la agüita de los mares y como los marineros…


  • Creciendo con Mathias: Los Temblores

    Pasó el otro día mientras yo dormía, pues como si la tierra se empezara a despertar de un largo sueño, pues todo se movía. Mi Papá llegó a mi lado porque empezaba a querer llorar, Mi Mami mientras tanto, prendía la luz para poder ver si todo estaba bien y todos juntos nos colocamos en…


  • Para un bravo siempre habrá otro más bravo

    Lo esperó a dos cuadras de su casa, justo en ese callejón estrecho y oscuro entre los dos edificios de departamentos. Con su metro con cuarenta centímetros no causaba miedo, quizá ternura, MÁS con esos lentes de medida. Era la clásica imagen del niño al que golpean en el recreo y le quitan el dinero…


  • Retroceder… ¡Imposible!

      La cosa va bien, has caminado sin encontrarte con nadie desde tu casa hasta la tienda y estás de regreso. Es un pueblo nuevo, no conoces a nadie. Los primeros días evadiste con maestría a varios posibles contrincantes y adversarios, chicos de tu edad que podrían atacarte solo por el hecho de ser tú…


  • Creciendo con Mathias: El olor a la felicidad

    Mi mami tiene el olor a la felicidad. Claro, dirán que yo, como un niño pequeño, no sé que es la verdadera felicidad, porque no he vivido ni he experimentado muchas cosas en mi cortita vida. Pero, vamos a ver: ¿Qué es la felicidad?. Unos me dirán que es comer. Claro, ustedes podrán comer muchas…


  • La palabra que no existe

    La cantante paseaba entre los pabellones del cementerio en pleno domingo, Día de las Madres, cuando divisó a un posible cliente. —Señora ¿Quiere que le cante algo a su madrecita?, hoy por el Día de la Madre tengo rancheras de Juan Gabriel, o si quiere alguna de Roberto Carlos, canciones de José José, usted dígame…


  • Mamá… ¿Soy malo?

    El niño, aprovechando un silencio prolongado en la mesa después del almuerzo preguntó: —Mamá… ¿Soy malo? —¿Por qué piensas eso hijo? —Es que así lo siento, no sé, a veces pienso que por eso me porto mal y te hago renegar, que por eso no tengo amigos y nadie me quiere. A veces me siento…


  • ¡Hasta luego amiga!

    Yo no sabía que se iba una gran amiga de mi familia. Me tomó por sorpresa la noticia. Deben saber que para un niño como yo de casi TRES años, pues hacer amistades es importante, no a cualquiera se le regala una gran sonrisa o un abrazo, no señor. Para hacerme amigo de Regina, pasó…


  • Los huecos en el balcón

    Un zumbido despierta al pequeño. La puerta al patio interior (y a las escaleras) no estaba bien trancada…


  • El material del que está hecho el universo

    El pasado es irremediable, no se cambia por más que intentes. Es un barco que ya zarpó, solo tienes control sobre tu presente y depende de este lo que resulte el futuro. Y existe esa foto. En ella está mi madre, bella y joven. Siempre fue, es y será así para mí. Está la foto…


  • Paloma

    Después de un drama familiar, llegué con mi madre a Villa Rica, pueblo cafatalero ubicado en el centro del país, en plena ceja de selva de Pasco. Ella hacía su SERUMS, su servicio rural antes de optar por el título profesional de obstetra. No haré largo el tema, pero debo confesar que fue uno de…


  • Frazadazo

    Cuando le dictaminaron nueve meses de prisión preventiva en el Penal de Socabaya, sintió que todo se le derrumbaba. Regresaría al lugar de donde salió el 2005. Por reincidente lo pondrían en el Pabellón D. Durante todo el día sufrió un colapso estomacal que lo llevó a estar pegado a la letrina del baño comunitario.…


  • Un Ángel en el Cielo

    Mi Papá está triste. Hace muchos días atrás se enteró que uno de sus amigos que dice vive en un país grande, muy grande llamado Brasil, estuvo enfermito de la misma cosa mala que le dio a la bisabuelita Hilaria, esa que le hizo caer el cabellito. Cuando contó eso a Mamá estuvo algo triste…


  • Treinta minutos perdido

    Ya habían pasado quince minutos desde que envió a su hermano pequeño a comprar chicha. La casa donde siempre adquirían la “cantarilla” del líquido refrescante hecho de maíz morado, no distaba más allá de dos cuadras. En menos de diez minutos se hacía el recorrido. ya eran veinte minutos ya.


  • El niño en la playa

    Solo puedo imaginarte, Aylan. Alguna vez casi me ahogo en una piscina, la desesperación me inundó. La tuya fue mayor, fue infinita. La balsa en la que viajabas era para cuatro personas, subieron el doble. Tu padre y tu madre y tu hermano estaban en ella. El círculo de la protección familiar. Me imagino que…


  • Entre los segundos

    El niño está encerrado en su cuarto. Allí, acurrucado contra la pared, un sudor frío le baja por la espalda. El niño siente el peso insoportable del arma que sostiene con las dos manos, mientras, murmura una oración sobre un ángel de la guardia y su dulce compañía. El fierro es una automática calibre 38.


  • ¡A mi hermanita no la tocas!

    —¡Hola! —Hola pequeño, bienvenido. —Ummmh no estoy seguro, pero quisiera saber si mi hermanita está bien, no la veo por ninguna parte aquí arriba. —No te preocupes, gracias a ti a tu hermanita no le pasó nada. —Ahhh bueno… ummmhhh. —¿Quieres saber que te pasó a ti? —Sí, es que siento que no la volveré…


  • Nadie te enseña a ser padre

    Nadie te dice que sus lloros serán dagas profundas que te rebelarán el alma y querrás destruir la mitad del mundo buscando culpables sin saber que a veces un beso tuyo es mejor que la penicilina. Nadie te cuenta que pasarás horas escogiendo su nombre y que al final de repente ni escojas el que…


  • La jirafas caminantes

    …Una tía me regalo unas babuchas que me gustan mucho. Tienen la cara de una jirafa, con sus adornos en la cabeza y sus ojos bonitos. Cuando me las pongo siento que camino sobre mi camita, así de blandas son…


  • Líbrame de mis cadenas

    …Segundos antes la muerte era su destino, lanzado contra el vacío del abismo de la calle por ese hombre que nunca le dijo “hijo”. Ahora, en un incomprensible estado, el tiempo detenido, su cuerpo que lentamente caía, cambiaba. Él cambiaba…


  • El miedo y el respeto

    La playa es inmensa. Puedes recorrerla con tu papi de la mano durante muchos minutos y ver las olas como te intentan alcanzar y no se acaba. Este fin de semana que pasó, nos fuimos a la playa con mis papás y fue muy divertido. También fueron mis tíos Alfredo y Manuel. Mi abuelita Lili…


  • Si te caes una vez…

    No puedo decir que estos días estoy contento, porque pasó algo que me hizo doler muchisisísimo. Me caí. No se rían, claro, para ustedes que son grandotototes pues, caerse no es tanto, pero para mí que soy un bebé, pues fue algo muy, pero muy peligroso. Ummmmhhh, al menos así lo dice mi abuelita Liliana,…


  • La promesa

    —Abue ¿Porqué el sol se oculta? —Para recordarnos hijito que todo tiene un final y que debemos vivir intensamente cada momento, pero también nos recuerda que, a pesar que va oscureciendo, existe la promesa de que habrá siempre un nuevo día para intentar salir adelante. —Abue… sabes muchas cosas ¿Porqué? —He vivido muchos atardeceres hijito,…


  • El lugar donde reposas

    Nunca te encontramos, eso ya lo sabes, pululas entre la marea del recuerdo que evita lanzarme hacia el vacío creado por tu ausencia…


  • La figura que falta en mi carro

    Pero al final tú mismo sabes lo que tienes en la cabeza y es mucho más importante que esa soledad en el cuerpo. Es más importante para ti ver que el presupuesto alcance, que no bajen de peso los chicos, que en el colegio no le rompan la cara a nadie, que en las tardes…


  • ¿Contagios a mi?… nada que ver

    Ser bebé es algo realmente maravilloso, la mejor experiencia de mi vida, bueno, la verdad que es la única hasta el momento, pero la disfruto un montón. Hay que ver como uno extiende las manitas hacia alguien y este reacciona abrazándolo a uno que da gusto. Pero el otro día me quedé con ganas de…


  • La abuelita Susana me cuida

    Hay una cosa que siempre me pregunto y es: ¿Dónde está mi abuelita Susana?. Yo sé que tengo dos abuelitos, cada uno me quiere de maneras distintas, pero son amables y cariñosos. Mi abuelito José no me verá muy seguido porque maneja un camión más grande que mi titimacho todos los días y algunos días…


  • Fue en Semana Santa

              El último día que vio Lucas a sus padres fue un Viernes Santo. Ese día, como otros días, se drogó. En esa época las calles paraban llenas de ambulantes que vendían incienso, mirra, cruces, herraduras, caparinas y diana. En los sitios que él conocía se vendía alcohol, cigarros, marihuana, pasta y…


  • En la ceremonia

    La ceremonia se cumpliría en la capilla del colegio contiguo al albergue donde vivía la adolescente junto con otras 20 chicas. Su vestido era de color crema, cortado a la mitad en la cintura por una fajita color granate, sus zapatos eran plateados, su cabeza estaba adornada por una diadema de flores de diamantes de…


  • El niño de la guerra

    Hace algunos días el niño supo qué era la muerte. Velaron a su padre en medio de llantos desenfrenados allí en Al Qasser. ¿Dónde queda Homs?, allí lo asesinaron. ¿Dónde queda Damasco?. Esa era su pregunta constante y nadie le hizo caso. Los asesinos de su padre estaban en esa ciudad. No lloró durante todo el…


  • Correr con mi hijo en brazos

    Sigo esperando la muerte como quién espera a una vieja amiga con la cual vamos a saldar cuentas. Esa mañana, no era diferente a ninguna otra. Quisiera recordar algo que me indicara qué iba a pasar, no sé, como que si se hubiera caído la rama de algún árbol en el barrio o percatarme del…


  • La decisión de José

    Una vez más llegó a la casa vacía. Trató de descansar en esa cama de dos plazas inmensamente solitaria y no lo consiguió. A pesar de estar manejando más de 10 horas seguidas no consiguió cerrar sus ojos. En su mente sólo estaban las palabras de su esposa Maritza que le contó que su hijo…


  • El salvador

    La balacera es una fiesta de ruido seco y sin eco en la mañana entrada en calores. Es domingo en todos lados y se siente en las calles tranquilas, roto solo por ese retumbar extraño y solitario que se repite cuatro veces en el aire urbano del barrio. Carmen cocina con el gas que lleva…


  • Una ayuda real para los niños que trabajan en la calle

    Es extraño cuando alguien te dice: “está bien hazme la entrevista pero no recalques mucho sobre la institución, sino sobre los chicos”, entonces por respeto a esas palabras ni siquiera mencionaré el nombre de la persona que me dio la información sobre el proyecto denominado “Luz y Esperanza para los Niños Trabajadores de Chimbote”.  …


  • “Soy un hijo del SIDA”

    Le pregunté a “Patusco” que era ser un hijo de Sida y esto me respondió: “Cuando tenía diez años me enteré que mi padre tenía SIDA y me pregunté si es que yo también moriría como el: flaco y sin fuerzas para decirme sus últimas palabras. Cuando estuve en ese hospital público pude ver cosas…


  • Mi reino en la basura

    Mi mamá me contó que nació en un pueblo lleno de cerros y árboles. Ella dice que todos los días se levantaban temprano para ordeñar una vaca y luego se iba a la huerta a sacar cosas para el desayuno. El trabajo era duro, pero la tierra era suya, dice. Mi abuela también recuerda esas…