• 330. La bicicleta

    Era una bicicleta Goliat serie Bronco, de segunda generación en montañeras, con 18 cambios, cachos y suspensión delantera. Lo más bello era que estaba pintada de blanco en fondo, con grafitis en líneas aleatorias de colores fosforescentes, pero de aquellos chéveres, no verdes ni amarillos, sino violetas, fucsias, rojos… Sin pensarlo le puse de nombre…


  • 332. Recuerdos (I)

    «Eran dos amigos: Juan y José. Los llamaban “Los dos Jotas”. A pesar de ser buenos amigos, a veces ocurrían riñas y a eso se debe esta macabra historia. Juan una tarde consultó a un amigo qué debería hacer para no tener problemas con José. Él le dijo —Consulta con…» Así empieza mi primer intento…


  • 335. Una lista escolar que da alegría comprar

    El niño llega a casa y va al cuarto de su abuela. —Hola Fernandito ¿Cómo estás? ¿Compraron los útiles con tu papá? —Sí abuelita pero la verdad que aburrido mi papá, se la pasaba yendo de un lugar a otro y me hacía probar de todo y todo le gustaba, no lo entiendo, si son…


  • 336. Antes del ocaso quiero volver a sentir

    De niña las miraba como vivían entre las plantas de maíz de mi abuela Blanca, allá en la chacra. Las mariquitas se escondían de mí entre las hojas, pero siempre las encontraba. Con su caparazón rojo y puntos negros me parecían nacidas más de huayruros que de esas larvas horribles. Quería hacerme con ellas una…


  • 354. Los superpoderes de Mamá

    354. Los superpoderes de Mamá —Papá… mi Mamá ¿Me ama? —Claro hijo, nunca dudes de eso. —¿Y me amará mucho aun cuando haga travesuras? —Hijito… ¿Hay algo que debas contarme? —Esteeee, tengo miedo que ella no me ame cuando haga cosas que no le gusten. —No te preocupes, ¿Acaso no ves como tu abuelita me…


  • 357. La distancia entre los dos

    La distancia entre los dos Alguna vez te preguntaste ¿Porqué hacemos diferencias entre nosotros? Cuántas veces has sentido que no encajas, que no estás en la misma línea que los demás, o que piensas distinto… y eso te hace sentir menos importante. En la inmensidad de una ciudad, en la lejanía de un grupo o…


  • Creciendo con Mathias: Los deseos y la Luna

    Desde hace algunos días me encanta que mi Papá me hable de la Luna. Me cuenta que está muyyyyyyy lejos, pero que está presente, casi cerquita, en muchas cosas que hacemos. No entiendo todo lo que me cuenta, pero sé que algo tienen que hacer con la agüita de los mares y como los marineros…


  • Creciendo con Mathias: Los Temblores

    Pasó el otro día mientras yo dormía, pues como si la tierra se empezara a despertar de un largo sueño, pues todo se movía. Mi Papá llegó a mi lado porque empezaba a querer llorar, Mi Mami mientras tanto, prendía la luz para poder ver si todo estaba bien y todos juntos nos colocamos en…


  • Para un bravo siempre habrá otro más bravo

    Lo esperó a dos cuadras de su casa, justo en ese callejón estrecho y oscuro entre los dos edificios de departamentos. Con su metro con cuarenta centímetros no causaba miedo, quizá ternura, MÁS con esos lentes de medida. Era la clásica imagen del niño al que golpean en el recreo y le quitan el dinero…


  • Creciendo con Mathias: El olor a la felicidad

    Mi mami tiene el olor a la felicidad. Claro, dirán que yo, como un niño pequeño, no sé que es la verdadera felicidad, porque no he vivido ni he experimentado muchas cosas en mi cortita vida. Pero, vamos a ver: ¿Qué es la felicidad?. Unos me dirán que es comer. Claro, ustedes podrán comer muchas…


  • Mamá… ¿Soy malo?

    El niño, aprovechando un silencio prolongado en la mesa después del almuerzo preguntó: —Mamá… ¿Soy malo? —¿Por qué piensas eso hijo? —Es que así lo siento, no sé, a veces pienso que por eso me porto mal y te hago renegar, que por eso no tengo amigos y nadie me quiere. A veces me siento…


  • ¡Hasta luego amiga!

    Yo no sabía que se iba una gran amiga de mi familia. Me tomó por sorpresa la noticia. Deben saber que para un niño como yo de casi TRES años, pues hacer amistades es importante, no a cualquiera se le regala una gran sonrisa o un abrazo, no señor. Para hacerme amigo de Regina, pasó…


  • Los huecos en el balcón

    Un zumbido despierta al pequeño. La puerta al patio interior (y a las escaleras) no estaba bien trancada…


  • El material del que está hecho el universo

    El pasado es irremediable, no se cambia por más que intentes. Es un barco que ya zarpó, solo tienes control sobre tu presente y depende de este lo que resulte el futuro. Y existe esa foto. En ella está mi madre, bella y joven. Siempre fue, es y será así para mí. Está la foto…


  • Frazadazo

    Cuando le dictaminaron nueve meses de prisión preventiva en el Penal de Socabaya, sintió que todo se le derrumbaba. Regresaría al lugar de donde salió el 2005. Por reincidente lo pondrían en el Pabellón D. Durante todo el día sufrió un colapso estomacal que lo llevó a estar pegado a la letrina del baño comunitario.…


  • Un Ángel en el Cielo

    Mi Papá está triste. Hace muchos días atrás se enteró que uno de sus amigos que dice vive en un país grande, muy grande llamado Brasil, estuvo enfermito de la misma cosa mala que le dio a la bisabuelita Hilaria, esa que le hizo caer el cabellito. Cuando contó eso a Mamá estuvo algo triste…


  • Treinta minutos perdido

    Ya habían pasado quince minutos desde que envió a su hermano pequeño a comprar chicha. La casa donde siempre adquirían la “cantarilla” del líquido refrescante hecho de maíz morado, no distaba más allá de dos cuadras. En menos de diez minutos se hacía el recorrido. ya eran veinte minutos ya.


  • El niño en la playa

    Solo puedo imaginarte, Aylan. Alguna vez casi me ahogo en una piscina, la desesperación me inundó. La tuya fue mayor, fue infinita. La balsa en la que viajabas era para cuatro personas, subieron el doble. Tu padre y tu madre y tu hermano estaban en ella. El círculo de la protección familiar. Me imagino que…


  • Entre los segundos

    El niño está encerrado en su cuarto. Allí, acurrucado contra la pared, un sudor frío le baja por la espalda. El niño siente el peso insoportable del arma que sostiene con las dos manos, mientras, murmura una oración sobre un ángel de la guardia y su dulce compañía. El fierro es una automática calibre 38.


  • Parques arequipeños: testigos de la historia

    El pasear por el parque, un domingo por la tarde, es un arte que aún se mantiene en nuestra ciudad. Aún a pesar de la proliferación de centros comerciales, el arequipeño promedio visita estos lugares de encuentro, como repitiendo un ritual de nuestros ancestros


  • ¡A mi hermanita no la tocas!

    —¡Hola! —Hola pequeño, bienvenido. —Ummmh no estoy seguro, pero quisiera saber si mi hermanita está bien, no la veo por ninguna parte aquí arriba. —No te preocupes, gracias a ti a tu hermanita no le pasó nada. —Ahhh bueno… ummmhhh. —¿Quieres saber que te pasó a ti? —Sí, es que siento que no la volveré…


  • Nadie te enseña a ser padre

    Nadie te dice que sus lloros serán dagas profundas que te rebelarán el alma y querrás destruir la mitad del mundo buscando culpables sin saber que a veces un beso tuyo es mejor que la penicilina. Nadie te cuenta que pasarás horas escogiendo su nombre y que al final de repente ni escojas el que…


  • La jirafas caminantes

    …Una tía me regalo unas babuchas que me gustan mucho. Tienen la cara de una jirafa, con sus adornos en la cabeza y sus ojos bonitos. Cuando me las pongo siento que camino sobre mi camita, así de blandas son…


  • Líbrame de mis cadenas

    …Segundos antes la muerte era su destino, lanzado contra el vacío del abismo de la calle por ese hombre que nunca le dijo “hijo”. Ahora, en un incomprensible estado, el tiempo detenido, su cuerpo que lentamente caía, cambiaba. Él cambiaba…


  • El miedo y el respeto

    La playa es inmensa. Puedes recorrerla con tu papi de la mano durante muchos minutos y ver las olas como te intentan alcanzar y no se acaba. Este fin de semana que pasó, nos fuimos a la playa con mis papás y fue muy divertido. También fueron mis tíos Alfredo y Manuel. Mi abuelita Lili…


  • Si te caes una vez…

    No puedo decir que estos días estoy contento, porque pasó algo que me hizo doler muchisisísimo. Me caí. No se rían, claro, para ustedes que son grandotototes pues, caerse no es tanto, pero para mí que soy un bebé, pues fue algo muy, pero muy peligroso. Ummmmhhh, al menos así lo dice mi abuelita Liliana,…


  • La promesa

    —Abue ¿Porqué el sol se oculta? —Para recordarnos hijito que todo tiene un final y que debemos vivir intensamente cada momento, pero también nos recuerda que, a pesar que va oscureciendo, existe la promesa de que habrá siempre un nuevo día para intentar salir adelante. —Abue… sabes muchas cosas ¿Porqué? —He vivido muchos atardeceres hijito,…


  • El lugar donde reposas

    Nunca te encontramos, eso ya lo sabes, pululas entre la marea del recuerdo que evita lanzarme hacia el vacío creado por tu ausencia…


  • La figura que falta en mi carro

    Pero al final tú mismo sabes lo que tienes en la cabeza y es mucho más importante que esa soledad en el cuerpo. Es más importante para ti ver que el presupuesto alcance, que no bajen de peso los chicos, que en el colegio no le rompan la cara a nadie, que en las tardes…


  • ¿Contagios a mi?… nada que ver

    Ser bebé es algo realmente maravilloso, la mejor experiencia de mi vida, bueno, la verdad que es la única hasta el momento, pero la disfruto un montón. Hay que ver como uno extiende las manitas hacia alguien y este reacciona abrazándolo a uno que da gusto. Pero el otro día me quedé con ganas de…


  • La abuelita Susana me cuida

    Hay una cosa que siempre me pregunto y es: ¿Dónde está mi abuelita Susana?. Yo sé que tengo dos abuelitos, cada uno me quiere de maneras distintas, pero son amables y cariñosos. Mi abuelito José no me verá muy seguido porque maneja un camión más grande que mi titimacho todos los días y algunos días…


  • El poder de las palabras

    Ya hace algún tiempo puedo decir claramente la palabra “Mamá”. No es que sea algo dificultoso, pero, aún debo ejercitar mi voz para que salgan las palabras que quiero, mientras tanto intento decir “abrazo” y me sale “uftadazo” o quiero decir “leche” y digo “ummmf”. Creo que decirle “Mamá” a mi Mamí es fácil, porque…


  • Palo con clavo y santo remedio

                Los sueños de venganza son los más inútiles de los consejeros cuando la cabeza está contra el piso y una zapatilla la aprieta fuertemente, como si quisiera que el cemento y el cerebro se conocieran e hicieran el amor de una vez.          La zapatilla de lona huele…


  • En “Le Petit Marché”

             Se sentía extraño besar sus labios cerrados. No la abrazaba, mantenía sus manos a los costados y solo proyectaba hacia adelante su cara. Trataba de mover los labios de Rosa, pero ella no correspondía.          –Tú ya besaste antes ¿No?— le preguntó ella en un respiro.          –Sí—, le respondió.…


  • Te caerás… y ¿Qué harás?

    Cada día aprendo más sobre mí mismo y mis fuerzas. A veces me sorprendo que, teniendo ya seis meses, pueda levantar mi cabecita y mirar lo que alcanza mi vista. Ummmhhhh, quiero probar hasta dónde puedo llegar… Entonces, si pongo mi piernita derecha por aquí, veamos, luego mi rodilla izquierda, pero, si mejor me ruedo…


  • ¡No soy sordo!

    Hay veces en que las cosas no salen como uno quisiera. Cuando intento que los bloques de mi juego favorito entren por la ventanita de mi coche favorito y no lo logro, pues me da un no-se-qué, que no comprendo bien, pero es como si me dieran ganas de botar todo… pero no lo hago.…


  • Sueños de grande

    Escuché el otro día a mi tío José Alfredo decir que estaban pensando que quería ser de grande. Ummmhhh y más Ummmhhhh. No entendí mucho, pero creo que se referían a cuando creciera más, pues en ese caso… ¡Sería más alto que todos en la familia!.  Pensándolo bien creo que no era eso. Debe ser…


  • Fue en Semana Santa

              El último día que vio Lucas a sus padres fue un Viernes Santo. Ese día, como otros días, se drogó. En esa época las calles paraban llenas de ambulantes que vendían incienso, mirra, cruces, herraduras, caparinas y diana. En los sitios que él conocía se vendía alcohol, cigarros, marihuana, pasta y…


  • El misterio de las lágrimas

    Mamita cuenta una cosa interesante: cuando mi Papá se enteró que yo crecía en su interior, sus ojos se le llenaron de lágrimas. Nunca me cuenta si fueron de alegría o tristeza, solo termina el cuento con las lágrimas. Yo ya conozco esas gotas que resbalan de mis ojitos y caen en mi boca. Son…


  • En la ceremonia

    La ceremonia se cumpliría en la capilla del colegio contiguo al albergue donde vivía la adolescente junto con otras 20 chicas. Su vestido era de color crema, cortado a la mitad en la cintura por una fajita color granate, sus zapatos eran plateados, su cabeza estaba adornada por una diadema de flores de diamantes de…


  • ¿Contagios a mi?… nada que ver

    Ser bebé es algo realmente maravilloso, la mejor experiencia de mi vida, bueno, la verdad que es la única hasta el momento, pero la disfruto un montón. Hay que ver como uno extiende las manitas hacia alguien y este reacciona abrazándolo a uno que da gusto. Pero el otro día me quedé con ganas de…


  • Corazón de Padre

    Fueron las tres de la mañana cuando escucharon los disparos. Tobías salió corriendo hacia la calle, para encontrar a su único hijo tirado, desangrándose en la calle. La sangre brotaba como una flor de clavel en el pecho desnudo del adolescente de 17 años y los asaltantes ya estaban lejos de la justicia popular. Un…


  • Una pequeña crónica de Navidad

    Eran los primeros días de diciembre y tenía el Papá las prisas de compras navideñas. La Mamá estaba atenta a cuanta oferta hubiera y los pequeños de la casa, ansiaban que pasara rápido el mes para llegar a ese 25, por la mañana, y desenvolver los regalos. Cerca de la casa vivía una madre y…


  • El niño de la guerra

    Hace algunos días el niño supo qué era la muerte. Velaron a su padre en medio de llantos desenfrenados allí en Al Qasser. ¿Dónde queda Homs?, allí lo asesinaron. ¿Dónde queda Damasco?. Esa era su pregunta constante y nadie le hizo caso. Los asesinos de su padre estaban en esa ciudad. No lloró durante todo el…


  • Correr con mi hijo en brazos

    Sigo esperando la muerte como quién espera a una vieja amiga con la cual vamos a saldar cuentas. Esa mañana, no era diferente a ninguna otra. Quisiera recordar algo que me indicara qué iba a pasar, no sé, como que si se hubiera caído la rama de algún árbol en el barrio o percatarme del…


  • La decisión de José

    Una vez más llegó a la casa vacía. Trató de descansar en esa cama de dos plazas inmensamente solitaria y no lo consiguió. A pesar de estar manejando más de 10 horas seguidas no consiguió cerrar sus ojos. En su mente sólo estaban las palabras de su esposa Maritza que le contó que su hijo…


  • El salvador

    La balacera es una fiesta de ruido seco y sin eco en la mañana entrada en calores. Es domingo en todos lados y se siente en las calles tranquilas, roto solo por ese retumbar extraño y solitario que se repite cuatro veces en el aire urbano del barrio. Carmen cocina con el gas que lleva…


  • Nacerá un nuevo hombre esta Navidad

    Antes de nacer ya está causando contradicciones este bebé. En su propio padre (en este caso putativo) motivó la aparición de un tipo de justicia extraña, porque al saber que su novia estaba embarazada de alguien que no era él, no se fue a tirar piedras en la casa de sus suegros, o emborracharse hasta…


  • El costo del “Sí” de Mariana

    Ella es Mariana y quiere ser feliz. No quiere escuchar más gritos y reclamos. Quiere ser moderna, linda, chévere y por eso hace dietas que no le resultan y viste politos chiquitos y pantalones apretados. Ella quiere estar a la moda para que la quieran. Le molesta donde vive porque piensa que debe existir algo…


  • “Soy un hijo del SIDA”

    Le pregunté a “Patusco” que era ser un hijo de Sida y esto me respondió: “Cuando tenía diez años me enteré que mi padre tenía SIDA y me pregunté si es que yo también moriría como el: flaco y sin fuerzas para decirme sus últimas palabras. Cuando estuve en ese hospital público pude ver cosas…


  • ¿Por qué desprecias la mano del niño que te suplica dignidad?

    Cristian no quiere que lo  fotografiemos porque dice que su papá conoce a varios municipales, obviamente su miedo es porque ellos le dejan trabajar algunas horas los sábados y de llegarse a enterar los jefes de estos pueden despedirlos. Él no sale a vender juegos de agujas porque lo obligan, lo hace porque quiere ayudar…