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La vela prendida
Llegó, con los años, la hora temida por mis 8 hermanos y mía también. La menor de mis hermanas, ya treintañera, preguntó a mi madre en su lecho de muerte sobre qué haríamos con la vela. Quisimos reírnos algunos, pero de pronto recordamos la razón y callamos bajando la vista. Mi madre, con mucha energía…
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Buscándote
Finalizas tu día en el trabajo y siempre sales algo temprano con alguna excusa pero para ella siempre sales muy tarde, o eso le haces creer. Esas dos horas de tiempo ganado te sirven para buscar a esa persona, ansiando encontrarla, anhelando ver su rostro…
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La Respuesta
Fue directo a ella, sin miedo, cruzando todo el parque, con los metaleros a un costado, los skeaters al otro, los reguetoneros a una esquina, con los abuelos criticadores, las tías del rosario, la doña de los caramelos y el tipo que hace caricaturas, el pastor evangélico, los niños en su bicicletas, los que grababan…
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Nunca se dijeron adiós
Las vísperas de ese Año Nuevo para Alejandra fueron una repetición del anterior. Entre ir a la casa de sus padres, de su nana María y a la casa de los papás de su ex esposo, se le iba el 31, único día en que podía ver a sus seres queridos…
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Cuento de Navidad: El padre del Salvador
La casa no había cambiado en los últimos años, seguía con las mismas marcas del esfuerzo de sus habitantes por hacerla un hogar. El anciano estaba tosiendo desde hace un buen rato. Cuando se tranquilizó algo miró a esposa y luego a su hijo. —¿Has terminado los estantes para Tobías, sabes que viene a recogerlos…
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La cocina a Kerosén
Te acuerdas de aquella cocina a kerosén que compró mi madre y que se trajo de la ceja de selva y que terminamos destrozando porque ni la limpiábamos y cocinábamos hasta reventar ese arroz partido que costaba menos y que comíamos y acompañábamos con esos estofados de carne que te quedaban deliciosos
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El pálpito
Se quedó mirando las papas. Hasta que la vendedora la sacó de sus pensamientos. —¿Va a llevar algo casera? O está contando los ojos de las papas. La broma le hizo retomar la vida. Compró dos kilos, un pimiento grande, hierbas para el caldo y una bolsita de trigo reventado. Pero no tardó en volverse…
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El Corazón nunca se cansa
No hay duda que el corazón de los que nos quieren no se cansa de nosotros.
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El Candidato
—¡Llegó la última Pepito—. Laurita, siempre animosa, me entrega la última encuesta. Como esperaba, estaba en el cero punto tres de preferencia a nivel distrital. Para variar delante de mí están Pedro Juan y el Odontólogo, peleando la punta y como 5 más detrás. ¿Para qué me engaño?, todo estaba dicho hace meses, cuando me…
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De profesión: “portátil”
¿Porqué señor no haces que haya elecciones todos los años?, de esta manera tendría asegurada la comida diaria y diversión por montones. Para mi la cosa de la política es un chiste, no me importa realmente quién gane, a mi me importa que paguen. Si quieres saber mi nombre pues te doy el de combate:…
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¿Contagios a mi?… nada que ver
Ser bebé es algo realmente maravilloso, la mejor experiencia de mi vida, bueno, la verdad que es la única hasta el momento, pero la disfruto un montón. Hay que ver como uno extiende las manitas hacia alguien y este reacciona abrazándolo a uno que da gusto. Pero el otro día me quedé con ganas de…
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La huida del Ojón
El Ojón era caserito en la Le Petit Marché desde primero de secundaria. Iba con sus amigos a mirar nomás al principio. Las chicas del Arequipa eran lindas, pero las del Micaela eran más coquetas y facilonas, o eso se decían entre ellos, sin atreverse a conversar con alguna.…
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La abuelita Susana me cuida
Hay una cosa que siempre me pregunto y es: ¿Dónde está mi abuelita Susana?. Yo sé que tengo dos abuelitos, cada uno me quiere de maneras distintas, pero son amables y cariñosos. Mi abuelito José no me verá muy seguido porque maneja un camión más grande que mi titimacho todos los días y algunos días…
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Cristo pobre
Su figura delgada y terrosa, como un edificio cayéndose, es de los recuerdos que siempre esperaba encontrarme durante la primera mañana en cada uno de mis retornos a mi tierra, ese pueblo al que llegaba de tanto en tanto, solo para sacarme la espina de no olvidar el olor a río, a bosta de caballo,…
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El poder de las palabras
Ya hace algún tiempo puedo decir claramente la palabra “Mamá”. No es que sea algo dificultoso, pero, aún debo ejercitar mi voz para que salgan las palabras que quiero, mientras tanto intento decir “abrazo” y me sale “uftadazo” o quiero decir “leche” y digo “ummmf”. Creo que decirle “Mamá” a mi Mamí es fácil, porque…
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Palo con clavo y santo remedio
Los sueños de venganza son los más inútiles de los consejeros cuando la cabeza está contra el piso y una zapatilla la aprieta fuertemente, como si quisiera que el cemento y el cerebro se conocieran e hicieran el amor de una vez. La zapatilla de lona huele…
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Un respiro para Papá
A veces Papi viene a casa tan cansado que ni me mira, pasa de frente a la cama sacándose la corbata y agarra el aparatito de la caja de colores y empieza a cambiar canales y ni un besito para su hijito. Eso no me estaba gustando. Empecé a darme cuenta que eran menos las…
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En “Le Petit Marché”
Se sentía extraño besar sus labios cerrados. No la abrazaba, mantenía sus manos a los costados y solo proyectaba hacia adelante su cara. Trataba de mover los labios de Rosa, pero ella no correspondía. –Tú ya besaste antes ¿No?— le preguntó ella en un respiro. –Sí—, le respondió.…
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Te caerás… y ¿Qué harás?
Cada día aprendo más sobre mí mismo y mis fuerzas. A veces me sorprendo que, teniendo ya seis meses, pueda levantar mi cabecita y mirar lo que alcanza mi vista. Ummmhhhh, quiero probar hasta dónde puedo llegar… Entonces, si pongo mi piernita derecha por aquí, veamos, luego mi rodilla izquierda, pero, si mejor me ruedo…
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Historias del Peregrino: La fuerza de un toro
Yo no lo conozco al tal Peregrino. Dicen que llegó ya una vez hace mucho tiempo y se quedó lo suficiente para que lo recordaran los mayores, pero ahora está de vuelta por esos pagos. Yo no lo conozco bien amigos, pero sé que debe tener pacto. Pero por favor, invítenme una copa que ando…
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¡No soy sordo!
Hay veces en que las cosas no salen como uno quisiera. Cuando intento que los bloques de mi juego favorito entren por la ventanita de mi coche favorito y no lo logro, pues me da un no-se-qué, que no comprendo bien, pero es como si me dieran ganas de botar todo… pero no lo hago.…
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Chicha de plátano
“Cervecita, licor amargo, tu eres culpable de mi desgracia…” Wayno popular La cerveza tiene un efecto extraño en Juan en ese momento. Está junto a tres compadres del barrio que le están hablando desde hace rato de un trabajo, que él es el tipo adecuado, qué adecuado, ¡ÉL es el tipo!, no hay otro para…
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Sueños de grande
Escuché el otro día a mi tío José Alfredo decir que estaban pensando que quería ser de grande. Ummmhhh y más Ummmhhhh. No entendí mucho, pero creo que se referían a cuando creciera más, pues en ese caso… ¡Sería más alto que todos en la familia!. Pensándolo bien creo que no era eso. Debe ser…
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Fue en Semana Santa
El último día que vio Lucas a sus padres fue un Viernes Santo. Ese día, como otros días, se drogó. En esa época las calles paraban llenas de ambulantes que vendían incienso, mirra, cruces, herraduras, caparinas y diana. En los sitios que él conocía se vendía alcohol, cigarros, marihuana, pasta y…
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Luchar por la tierra
Julio estaba armado con una piedra en la mano y un fierro grueso en la otra. Iba a defender lo que era suyo, un pedazo de tierra de 80 metros cuadrados a los que llegó hace más de 10 años, donde instaló una carpa maltrecha de esteras, plástico y ahora es una casa de adobes…
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El misterio de las lágrimas
Mamita cuenta una cosa interesante: cuando mi Papá se enteró que yo crecía en su interior, sus ojos se le llenaron de lágrimas. Nunca me cuenta si fueron de alegría o tristeza, solo termina el cuento con las lágrimas. Yo ya conozco esas gotas que resbalan de mis ojitos y caen en mi boca. Son…
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En la ceremonia
La ceremonia se cumpliría en la capilla del colegio contiguo al albergue donde vivía la adolescente junto con otras 20 chicas. Su vestido era de color crema, cortado a la mitad en la cintura por una fajita color granate, sus zapatos eran plateados, su cabeza estaba adornada por una diadema de flores de diamantes de…
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¿Contagios a mi?… nada que ver
Ser bebé es algo realmente maravilloso, la mejor experiencia de mi vida, bueno, la verdad que es la única hasta el momento, pero la disfruto un montón. Hay que ver como uno extiende las manitas hacia alguien y este reacciona abrazándolo a uno que da gusto. Pero el otro día me quedé con ganas de…
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Corazón de Padre
Fueron las tres de la mañana cuando escucharon los disparos. Tobías salió corriendo hacia la calle, para encontrar a su único hijo tirado, desangrándose en la calle. La sangre brotaba como una flor de clavel en el pecho desnudo del adolescente de 17 años y los asaltantes ya estaban lejos de la justicia popular. Un…
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Historias del Peregrino: Los idiotas
El pequeño corría por las calles del pueblo buscando a quién esperaba pudiera ayudarle. -¡Peregrino!, dónde estás por favor-, clamaba. -¿Qué pasa pequeño?, porqué gritas en una mañana tan calurosa-, dijo el anciano, apareciendo del fondo de un callejón. El desesperado buscador explicó a su amigo que en la plaza del pueblo, estaban unos muchachos…
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Anticipando los titulares
Yo era de tomar cerveza fría y rubia, ella prefería una cerveza negra. No se me malinterprete, no éramos alcohólicos, solo dos náufragos en las tardes después del trabajo, tratando de bregar camino a casa, pero resistiéndonos a llegar, sabedores aún de los dramas que nos esperaban a cada cual. Tampoco éramos amantes, propiamente dicho,…
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El niño de la guerra
Hace algunos días el niño supo qué era la muerte. Velaron a su padre en medio de llantos desenfrenados allí en Al Qasser. ¿Dónde queda Homs?, allí lo asesinaron. ¿Dónde queda Damasco?. Esa era su pregunta constante y nadie le hizo caso. Los asesinos de su padre estaban en esa ciudad. No lloró durante todo el…
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Preludio a «Correr con mi hijo en brazos»
La sangre le recuerda a Pedro que tiene una deuda y la va a saldar. Hoy salen de la carceleta, libres para seguir alegres y ufanos. La sangre le recuerda a Pedro que tiene una treinta y ocho con seis balas y mala puntería. Hoy les harán una fiesta de bienvenida a los dos…
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En la torrentera
La noche era lóbrega y los niños esperaban a su madre. Ella había salido hace ya tiempo a traer un poco de leña para calentarlos en esa fría noche de diciembre. No ignoraban que en todos lados había movimiento, las gentes que pasaban por encima del puente donde se encontraban, llevaban bolsas en las manos,…