-
Una historia antes de Navidad
Sarko Medina Hinojosa Hay tres personas que se encontrarán en vísperas de Navidad, pero aún no lo saben. Llueve en la ciudad, eso sí lo saben y sienten. Antonieta sale de su trabajo ese 24 a las 6 de la tarde pensando en los varios regalos que debe comprarle a su pequeña Nanda. “Debe”, es…
-
El zorro de la memoria
Por: Sarko Medina Hinojosa “Lo esencial es invisible a los ojos” Antoine de Saint-Exupéry Estaba en la sala junto a mi padre viendo las noticias. Es un momento diario ganado por mi pereza, antes de volver a los dos hijos con sus preguntas de las clases virtuales, mi esposa y sus problemas diarios. Luego le…
-
La suerte del burro
Cuando muera, quiera Dios que me recuerden que fui un buen padre, pero no será así. Me recordarán por mi esposa. Es verdad, de no ser por ella ahora no tendríamos nada: ni los taxis, ni la casa y menos los hijos salidos de la universidad. Yo por mi parte me declaro burro con “V”…
-
El cuerpo incesante
La calle es un misterio de sonrisas a medio despegar, pero nadie se atreve a soltar alguna, es infame mostrar la felicidad que agobie al otro, que lo enfrente con su miseria de no poder sonreír. Bueno, es difícil que sonrían con los bozales puestos, es verdad. El respeto por la tragedia ajena es fuerte,…
-
Definición a noventa kilómetros por hora
¿Qué soy? Esa pregunta me persigue incesante. Intento poner segunda con dificultad. Me duelen las manos. Estuve golpeándola por un buen rato y eso me pasa factura. Como un ser atrofiado, quisiera definirme. Pero no lo soy, nací sano. De mente, no sé. Creo que la mierda tiene más valor que yo. Por lo menos…
-
Uno llega, uno se va
Por: Sarko Medina Hinojosa —¡Ayuda! —¿Qué pasa? —Esta chica está que se muere, parece que se le complicó el parto —dijo el taxista. Lucio, técnico en enfermería en la posta “Virgen de la Asunción”, con rapidez abrió la puerta trasera del vehículo. —¡Seño Maritza!, ¡tenemos una emergencia, tengo una cabeza de bebé a la vista!…
-
La marcha va por dentro
Por: Sarko Medina Hinojosa En la foto balanceaba una cabeza en su mano derecha. Irma tendría unos catorce años y nadie le había dicho que los besos se piden, no se arrancan, no se obligan. Lo sabría años después, comprendiendo que todos sus males florecieron como una materia ponzoñosa después que les tomaran esa foto…
-
El Comecuentos: El ejemplo que me da mi madre
Por: Sarko Medina Hinojosa Les voy a contar una travesura periodística que tengo desde que ingresé a Arequipa al Día, allá por el 2004. Siempre que puedo escribo sobre mi mamá Liliana en los medios que he trabajado. En artículos, notas sobre obstetricia y demás, la he incluido de tanto en tanto. Pero, esta vez,…
-
La corbata
Por: Sarko Medina Hinojosa No sabía cómo hacer el nudo. Fue a preguntarle a su abuela cómo se anudaba una corbata y la pobre lo mandó a que busque entre las enciclopedias que coleccionaba su padre. Los anaqueles en la sala guardaban colecciones de Tecnirama, la Océano, Espasa Calpe, Británica, había otras especializadas en Derecho…
-
El Roberto Bolaño arequipeño
Por: Sarko Medina HInojosa —Si me muero, diles que siempre amé a mi familia y que nunca dejé de escribir. Facundo se lo dijo a Fátima mirándola a los ojos, finalizando la cena, sabiendo que inmediatamente después recibiría una cachetada por su atrevimiento. ¡Plaf! —No te atrevas a hablar así, mucho nos debes para que…
-
El Comecuentos: Palmas para el goleador
El fútbol para muchos es un más que una pasión, si eso ya es posible, es un estilo de vida y rige sus pasos: las amistades, la familia, los lugares por los cuales transitar y hasta inclusive los colores con los que se ha de vestir. En Argentina esa pasión y estilo de vida se…
-
“Soy tu valiente”
Por: Sarko Medina Hinojosa La música no proviene de su celular, sino de un mp3 con bluetooth que tiene en la media, sujetado por un gancho. Tampoco proviene de esos audífonos estándar que lleva colgados, sino de un micro audífono que calza exacto en su oído derecho. No le costó demasiado, son de segunda. Los…
-
La culpa redonda
Abel era adicto a escuchar las historias de su papá como presidente del Club Juventus. Varias camisetas blancas y negras se encontraban colgadas en el ropero y como regalo de ocho años, le dio una pelota original Mikasa FT-5. La miraba extasiado, contaba sus triángulos negros y blancos. Era de segunda, a ojos vista estaba…
-
La chica que quería ser Slash
—¿Te han roto el corazón alguna vez? La pregunta la realiza su acompañante, una amiga reciente. Por un favor cumplido prometió un helado y están allí, sentados en ese local de hamburguesas al paso, a pocos metros de la Plaza de Armas. Estaba por evitar responder, al fin y al cabo no estaban en la…
-
La música y la libertad
Cuando el cielo sobre su cabeza tenía ocho años de contemplado, el niño sintió las ganas de cantar algo. Pero no lo hacía por la vergüenza del qué dirán. Hasta tenía la canción aprendida. La escuchaba de continuo en la radio de su casa y hasta había malogrado un casette de su madre para grabarla…
-
Sueños de comensal
Dedicado a Sandra, Trinidad, Kathy, Jheimy, Edhel, Aldo, Arturo, Eric, Julio, John y Wilder “Take it on the other side take it on take it on” Other Side—Red Hot Chili Peppers ¡Compraste tu tarjeta del comedor! Esta frase sin saludo inicial llegó como un todo a los oídos de Aldo Sánchez Lara, Vizconde de…
-
Consuelo
La anciana iba todos los días al templo, al salir siempre acariciaba con sus manos huesudas una talla de un ángel de madera del púlpito bicentenario. Como seguridad del templo siempre me doy cuenta de esos detalles, a veces tan inútiles de recordar como verdaderamente claves para resolver algunos misterios. Y es que la talla…
-
El Comecuentos: Los repollos psicodélicos
—Aló mamá, que tal ¿Una pregunta, te acuerdas como se llamaba la señora que hacía los repollos rellenos de manjar allá en Cotahuasi? —Hola hijo, esa es la señora Libia, viuda de Mogrovejo. Ella pues hacia esos ricos panes de azúcar que ya nadie hace igual ahora. También hacía los alfajores de tres pisos con…
-
COMECUENTOS: Aprendiz de pescador
Desde tiempos inmemoriales los hombres cazan y pescan para su manutención. Durante cientos de años el conocimiento pasa de generación en generación para que los vástagos aprendan a sustentar a sus familias en un ciclo que solo se ha visto interrumpido por… el supermercado. Bueno, antes de eso la Edad de Hierro, la Época Industrial,…
-
COMECUENTOS: Papas arrebozadas color plomo
Cuando el universo a mi alrededor era nuevo y García Marquez le había puesto nombre a las cosas, el mundo era de color plomo, los días largos y las horas un suplicio antes del recreo. La vida se resumía en levantarse, bañarse con la jarrita porque eso de terma eléctrica era para millonarios y políticos,…
-
COMECUENTOS: Zarcita de Mortadela
Mi mamá no sabía cocinar. Me corrijo, no sabía cocinar todo. En casa mi abuelita Hilaria le había enseñado lo esencial de la cocina allá en nuestro querido Cotahuasi. Tampoco ella había salido de ese pueblo como para conocer otros potajes, hasta tener que viajar a Arequipa por los estudios universitarios que emprendería. Llegar a…
-
COMECUENTOS: Chupe de correa
En Cuaresma se vive el ayuno, principalmente los viernes en que se recomienda no comer carnes rojas. Respetando esta vivencia camino a Semana Santa, nuestras santas madrecitas arequipeñas, para no incumplir, crearon el milagroso “Chupe de Viernes”, delicioso potaje que, aparte de tener una serie de ingredientes vegetales muy nutritivos, lleva productos marinos (menos camarones…
-
COMECUENTOS: El culpable no fue del asado
La primera vez que comí asado argentino fue en Deán Funes, en la provincia argentina de Córdoba el domingo 28 de enero del 2007. Recuerdo que me preparé durante un mes para tal acontecimiento. Ese día, desde temprano, los voluntarios de la obra Fazenda de la Esperanza se levantaron para preparar las brasas, todo un…
-
COMECUENTOS: Emoliente para toda la gente
La carretera me atrae tanto, no tienen idea. El rumor del motor, esa quietud aparente dentro del bus o el vehículo, el paisaje que cambia afuera como la proyección de una película, los pensamientos profundos que uno desarrolla, la ansiedad de llegar al destino. Durante muchos años viajé casi seguido a la provincia de La…
-
COMECUENTOS: Timpo y tiempo
El seis de enero, aparte de celebrarse en todo el orbe la Fiesta de los Reyes Magos, es momento ideal para sacudir los perales en Tiabaya y preparar el Timpo de Peras o Timpusca, chupe que lleva, aparte de un buen trozo de carne de cordero tierna, patasca de trigo, papa, camote, cochayuyo y peras.…
-
COMECUENTOS: Siete panetones para un mes
Mathías come panetón en diferentes épocas del año. No le importa la marca, lo que le gusta es el sabor de ese bizcocho migoso lleno de pasas y frutas confitadas que le arranca una sonrisa. Tiene siete años y sabe que Navidad es la época en que más de esos panes, de italiano origen, tendremos…
-
308. Vanilla Ice y el primer beso
La canción la encontré hoy para ti en Youtube: Ninja Rap. ¿Te acuerdas? Era 1990, era el día pues, no tengas duda, la ropa lista y no sabía qué pasaría. La invité al cine y ella aceptó para ir, pero junto a su hermana un año mayor y tú tenías que llevar al Lagarto. El…
-
309. Teatrero
En el Carnaval del 90 Uncas tenía 11 años como para andar en la mancha de los grandes. No se había convenido nada en la mañana. Cada uno llevaría globos inflados en los baldes y anilina para el agua o polvos. Algunos llevarían “matacholas” y de la calle República el Negro llevaría aceite de camión.…
-
311. Detrás de la “María Phishana”
La abuela se sentó un momento antes de seguir bailando la Tunantada. Se supone que el personaje de la María Phishana lo hace un hombre, pero ella, desde hace varios años, en el baile de la Candelaria, asume el papel y, con mucha picardía y coquetería, interpreta el personaje mientras danza. Se le acerca un…
-
310. Sin salida
Desde un inicio comprendí que este mundo está regido por los dueños, aquellos que tienen privilegios y que nos ven como objetos. Nunca me rebelé al principio, porque comprendí también que de hacerlo el destino era el hambre y la muerte. Al caminar por las calles de esta ciudad, pude ver a muchos de los…
-
313. No eres tú…
En serio, no eres tú, soy yo. Yo y mis dificultades para estar en paz con el amor que me das. Yo y la sensación que te robo algo que a mí me falta y no es justo para ti ni para mi, que estés allí siempre y yo nunca. Que me saludes con un…
-
314. El gallo apocalíptico
El 22 de febrero del presente año, Galileas Mandaroni se percató que el gallo de su vecino, Andreas Cartatori, estaba en su corral junto a sus gallinas. Era la segunda vez que el gallo irrumpía en propiedad del afectado y a consecuencia de sus intervenciones, resultaba en una serie de crías de baja calidad al…
-
315. Más feo que un pulgar
Eres feo, no lo vamos a negar. Tampoco eres de raza, por más pelado que tengas gran parte del cuerpo. No haces trucos ni siquiera cuidas la casa, duermes todo el día y comes ahora pura comida especial pues ya ni dientes tienes. Tu llegada a casa fue tormentosa. Mi abuela Hilaria me reclamaba que…
-
316. Lucho por ti
Hay un demonio que te ronda y trato de espantarlo. No tiene el color definido, solo flota alrededor tuyo cuando más triste te pones. Pareciera que consume tu estado, ya que cuando ríes y te alegras por algo no se presenta. A veces lo espanto haciéndote caer algo y que te enojes o te rías…
-
317. Escalafón escolar
En primero de secundaria buscábamos nuestro lugar en la clase. Si eras el más rebelde, el más chistoso, malhablado, vivo, peleador, pornográfico, adinerado, malcriado, chancón, pajero y largo etc. Una vez logrado un espacio lo defendías para que otros no te hagan sombra. Si estabas en nada eras “punto”, es decir te agarraban de “pescado”.…
-
326. Los nombres
Te amo Fabiola como nunca imaginé amar a nadie en esta vida Alejandra, los cabellos que te caen por la espalda me recuerdan una cascada María, sin saber tu nombre te he deseado Helen, ¿porqué siempre te miraba a través de la ventana?, es sencillo, me gustabas Camila, es que soy tímido y creí que…
-
330. La bicicleta
Era una bicicleta Goliat serie Bronco, de segunda generación en montañeras, con 18 cambios, cachos y suspensión delantera. Lo más bello era que estaba pintada de blanco en fondo, con grafitis en líneas aleatorias de colores fosforescentes, pero de aquellos chéveres, no verdes ni amarillos, sino violetas, fucsias, rojos… Sin pensarlo le puse de nombre…
-
332. Recuerdos (I)
«Eran dos amigos: Juan y José. Los llamaban “Los dos Jotas”. A pesar de ser buenos amigos, a veces ocurrían riñas y a eso se debe esta macabra historia. Juan una tarde consultó a un amigo qué debería hacer para no tener problemas con José. Él le dijo —Consulta con…» Así empieza mi primer intento…
-
333. Tesoro final
Estaba tirado en el pasto contemplando el arcoíris. No es que quisiera contarle a alguien que logró encontrar la olla de oro, lo que tendría que hacer es escapar, pero es que su belleza siempre lo atormentaba. Cuando niño escuchaba las leyendas de la olla del tesoro de los duendes y pensaba que eran exageraciones,…
-
335. Una lista escolar que da alegría comprar
El niño llega a casa y va al cuarto de su abuela. —Hola Fernandito ¿Cómo estás? ¿Compraron los útiles con tu papá? —Sí abuelita pero la verdad que aburrido mi papá, se la pasaba yendo de un lugar a otro y me hacía probar de todo y todo le gustaba, no lo entiendo, si son…
-
336. Antes del ocaso quiero volver a sentir
De niña las miraba como vivían entre las plantas de maíz de mi abuela Blanca, allá en la chacra. Las mariquitas se escondían de mí entre las hojas, pero siempre las encontraba. Con su caparazón rojo y puntos negros me parecían nacidas más de huayruros que de esas larvas horribles. Quería hacerme con ellas una…
-
337. Anita y el temblor
«Es temprano y papá tiene que ir a la chacra a trabajar. Yo quisiera quedarme un poco más entre estas calientes frazadas, pero también tengo muchas tareas que cumplir antes de ir al colegio. Mi casa era de adobe. Pero ya no vivimos allí, luego del fuerte temblor que hubo hace semanas, se cayó el…
-
341. Bosque encantado
Foto: Manuel Chávez Hinojosa Dicen las leyendas que en ese bosque que ve usted a este costado nunca llega el sol y la nieve cae perpetua sobre los árboles. Dicen también que hay animales de cuatro crestas y diez patas que te atacan y devoran si llevas algo morado o rojo. Dicen que las…
-
342. Las despedidas nunca son como uno quisiera.
Caminando al paradero trataba de explicarle por qué no lo haría. Esa tarde no tuvo gasolina para el carro así que fue en taxi, cuyo chófer no tuvo cambio para el billete grande así que pararon en un grifo. Al llegar la reunión donde ella estaba no la encontró en un primer instante, luego de…
-
343.- La búsqueda implacable
343.- La búsqueda implacable En lo alto del brazo de la gran estatua de piedra, se encontraba Heneros Crabel, mirando a la lejanía, como los tres soles se ocultaban uno en sucesión de otro… La pregunta de siempre le asaltó, pero la dejó atrás. Saltó y cayó de cuclillas. Se paró con paciencia y partió…
-
344. La Doña de los ovarios bien puestos
344. La Doña de los ovarios bien puestos Esa anciana arremetió contra el Presidente de la República a cachetada limpia sin que pudieran hacer mucho los agentes de seguridad. Fue casi de inmediato declarada heroína, en especial cuando los medios captaron la frase que la volvería famosa mientras se la llevaban los de Inteligencia de…
-
345. ¡Qué linda es la vida!
345. ¡Qué linda es la vida! «Ya perdí, lo sé. El sicario me apunta con el negro cañón de una treinta y ocho automática y a mi costado puedo atisbar que mi compañero de mesa, en este barcito al aire libre, está saltando hacia un costado para evitar las balas o mi sangre, lo que…
-
346. Los dueños de su amor
346. Los dueños de su amor Cuando Camila encontró a su Julio en amores con la vecina, sintió que todo acababa para ella. No solo se convirtió en el cliché más antiguo: la de la mujer engañada, sino que para colmo era como un calco de una mala novela porque el desventurado no tuvo mayor…
-
347. Visita de fin de año
347. Visita de fin de año Las vísperas de este Año Nuevo para Alejandra es una repetición del anterior. Entre ir a la casa de sus padres, de su abuela y a la casa de los papás de su ex esposo, se le está yendo el 31, único día en que puede ver a sus…
-
354. Los superpoderes de Mamá
354. Los superpoderes de Mamá —Papá… mi Mamá ¿Me ama? —Claro hijo, nunca dudes de eso. —¿Y me amará mucho aun cuando haga travesuras? —Hijito… ¿Hay algo que debas contarme? —Esteeee, tengo miedo que ella no me ame cuando haga cosas que no le gusten. —No te preocupes, ¿Acaso no ves como tu abuelita me…
-
355. A las orillas del Río Grande
355. A las orillas del Río Grande Recuerdo la primera vez que fui a Iquipí, el pueblo de nacimiento de mi padre, ubicado en Río Grande en Condesuyos. Era de madrugada. Para llegar a la casa de los abuelos teníamos que atravesar una acequia que me pareció un río para mis seis años de edad.…
-
Deshojando el amor (15 microrelatos de amor desencadenado)
Me quiere… No nos miramos de frente nunca. Son miradas dispersas en el día, en medio de conversaciones, a la hora del recreo. No nos conocemos, pero sabemos nuestros nombres y la hora exacta en que nos vamos a casa. En las actuaciones buscamos ponernos frente a frente y ensayar juntos en medio de risas…
-
357. La distancia entre los dos
La distancia entre los dos Alguna vez te preguntaste ¿Porqué hacemos diferencias entre nosotros? Cuántas veces has sentido que no encajas, que no estás en la misma línea que los demás, o que piensas distinto… y eso te hace sentir menos importante. En la inmensidad de una ciudad, en la lejanía de un grupo o…
-
358 La lección
La lección La clase estaba expectante, mientras el profesor dirigió estas palabras a sus alumnos: «Al verlos a ustedes recuerdo a Julia. Su vida no fue glamorosa como muchos piensan: no asistía a las fiestas cuyas invitaciones llegan con nombre propio cuando estás en un medio periodístico, ni siquiera a los almuerzos que organizaban para…
-
360. Cuarto Rey Mago
#365CuentosRegresivos 360. Cuarto Rey Mago Dicen las leyendas que hubo un cuarto mago: un joven adulto y rico que había abandonado su casa paterna en Oriente para salir en busca de la mayor sabiduría de la Tierra. Estando de vacaciones en casa de Melchor, se enteró de las predicciones que junto con Gaspar y Baltasar…
-
362. El viejo de la redacción
#365CuentosRegresivos 362. El viejo de la redacción —Creo, Fernando, que me pides recordar el estar jugando en la calle y de pronto que se suelta el aguacero, correr a cubrirte y esperar a que pase, la aventura (aunque sin reconocerlo) de subirte al techo a barrer y sentir que enfrentabas a los elementos “¡Epa, venid…
-
363. El gol secreto
#365CuentosRegresivos 363. El gol secreto —Señores pasajeros tenemos serios inconvenientes, prepararse para un aterrizaje de emergencia. Tiago no cayó en la desesperación. Antes de embarcarse su novia le dio la noticia que sería padre y tenía la certeza de sería varón. Alguna vez leyó el cuento de un autor argentino donde el personaje iba a…
-
Sobre héroes y milagros
Quiero contarles la historia sobre un héroe. Estábamos un fin de semana mi familia en la playa de La Punta en Camaná en febrero de este año. Alrededor del mediodía los gritos desgarradores de una mujer nos alertaron que algo pasaba. A un costado nuestro un hombre colocó a un bebé en una de las…
-
Creciendo con Mathias: Los Temblores
Pasó el otro día mientras yo dormía, pues como si la tierra se empezara a despertar de un largo sueño, pues todo se movía. Mi Papá llegó a mi lado porque empezaba a querer llorar, Mi Mami mientras tanto, prendía la luz para poder ver si todo estaba bien y todos juntos nos colocamos en…
-
Para un bravo siempre habrá otro más bravo
Lo esperó a dos cuadras de su casa, justo en ese callejón estrecho y oscuro entre los dos edificios de departamentos. Con su metro con cuarenta centímetros no causaba miedo, quizá ternura, MÁS con esos lentes de medida. Era la clásica imagen del niño al que golpean en el recreo y le quitan el dinero…
-
La historia de amor de Graciela y Camilo
—¿Aún recuerdas cómo te enamoré? —preguntó él. —¡Claro! No me gustabas al principio, hasta creí que eras un odioso por cómo te comportabas y hasta me ignorabas, pero luego, no sé, puede ser que me gustara tu forma de hablar así tan seguro de ti, eras algo inocente para expresarte, no me malinterpretes, es que…
-
La vida en 10 minutos
—Maestro a la calle San Francisco con Moral. —Ya señor seis soles nomás. —Cuanto se demora porque estoy apurado, tengo 10 minutos para llegar. —Llegaremos tranquilos es lo más importante ¿No cree? En 10 minutos nos podemos morir si nos apresuramos demasiado. Póngase su cinturón y deje que le cuente porqué es que es mejor…
-
Retroceder… ¡Imposible!
La cosa va bien, has caminado sin encontrarte con nadie desde tu casa hasta la tienda y estás de regreso. Es un pueblo nuevo, no conoces a nadie. Los primeros días evadiste con maestría a varios posibles contrincantes y adversarios, chicos de tu edad que podrían atacarte solo por el hecho de ser tú…
-
La palabra que no existe
La cantante paseaba entre los pabellones del cementerio en pleno domingo, Día de las Madres, cuando divisó a un posible cliente. —Señora ¿Quiere que le cante algo a su madrecita?, hoy por el Día de la Madre tengo rancheras de Juan Gabriel, o si quiere alguna de Roberto Carlos, canciones de José José, usted dígame…
-
Mamá… ¿Soy malo?
El niño, aprovechando un silencio prolongado en la mesa después del almuerzo preguntó: —Mamá… ¿Soy malo? —¿Por qué piensas eso hijo? —Es que así lo siento, no sé, a veces pienso que por eso me porto mal y te hago renegar, que por eso no tengo amigos y nadie me quiere. A veces me siento…
-
Los huecos en el balcón
Un zumbido despierta al pequeño. La puerta al patio interior (y a las escaleras) no estaba bien trancada…
-
El material del que está hecho el universo
El pasado es irremediable, no se cambia por más que intentes. Es un barco que ya zarpó, solo tienes control sobre tu presente y depende de este lo que resulte el futuro. Y existe esa foto. En ella está mi madre, bella y joven. Siempre fue, es y será así para mí. Está la foto…
-
Los colores
Juanito M. me llamaba las tardes de los sábados a su casa a jugar. Era un amigo que conocí en el jardín de niños. Llegaba hasta el techo trasero de su vivienda inmensa y me llamaba a grandes voces hasta mi casita de pocos cuartos y gran huerta. Yo iba contento porque sus juguetes…
-
Las alas
Era una bicicleta Goliat serie Bronco, de segunda generación en montañeras, con 18 cambios, cachos y suspensión delantera. Lo más bello era que estaba pintada de blanco en fondo, con grafitis en líneas aleatorias de colores fosforescentes, pero de aquellos chéveres, no verdes ni amarillos, sino violetas, fucsias, rojos… Sin pensarlo le puse de nombre…
-
Palomar
Fue una tarde en Lima, en la casa de mi tío Pepe. La construcción era un monstruo de cuatro pisos que se elevaba por encima de los caserones vecinos, con sólo el primer piso estucado y pintado de un verde provinciano; lo demás con el ladrillo rojo, desafiante. En el cuarto piso estaba el Palomar,…
-
Frazadazo
Cuando le dictaminaron nueve meses de prisión preventiva en el Penal de Socabaya, sintió que todo se le derrumbaba. Regresaría al lugar de donde salió el 2005. Por reincidente lo pondrían en el Pabellón D. Durante todo el día sufrió un colapso estomacal que lo llevó a estar pegado a la letrina del baño comunitario.…
-
Treinta minutos perdido
Ya habían pasado quince minutos desde que envió a su hermano pequeño a comprar chicha. La casa donde siempre adquirían la “cantarilla” del líquido refrescante hecho de maíz morado, no distaba más allá de dos cuadras. En menos de diez minutos se hacía el recorrido. ya eran veinte minutos ya.
-
El niño en la playa
Solo puedo imaginarte, Aylan. Alguna vez casi me ahogo en una piscina, la desesperación me inundó. La tuya fue mayor, fue infinita. La balsa en la que viajabas era para cuatro personas, subieron el doble. Tu padre y tu madre y tu hermano estaban en ella. El círculo de la protección familiar. Me imagino que…
-
Entre los segundos
El niño está encerrado en su cuarto. Allí, acurrucado contra la pared, un sudor frío le baja por la espalda. El niño siente el peso insoportable del arma que sostiene con las dos manos, mientras, murmura una oración sobre un ángel de la guardia y su dulce compañía. El fierro es una automática calibre 38.
-
Parques arequipeños: testigos de la historia
El pasear por el parque, un domingo por la tarde, es un arte que aún se mantiene en nuestra ciudad. Aún a pesar de la proliferación de centros comerciales, el arequipeño promedio visita estos lugares de encuentro, como repitiendo un ritual de nuestros ancestros
-
La promesa
—Abue ¿Porqué el sol se oculta? —Para recordarnos hijito que todo tiene un final y que debemos vivir intensamente cada momento, pero también nos recuerda que, a pesar que va oscureciendo, existe la promesa de que habrá siempre un nuevo día para intentar salir adelante. —Abue… sabes muchas cosas ¿Porqué? —He vivido muchos atardeceres hijito,…
-
Mi Madre Coraje
Mi madre me tuvo a los 42 años. Fui su última hija. También la que se quedó hasta el último con ella, la que le cerró los ojos luego que perdiéramos la batalla contra el cáncer. Al final ella ganó, se fue y me dejó, no esperó. Como siempre su carácter se impuso, ese rasgo…
-
Libro del autor en Amazon
Para todos aquellos que quieran adquirir el libro «Palo con Clavo y Santo Remedio – Cuentos», ya está disponible en Amazon, apoyando de esa manera este proyecto: Palo con Clavo y Santo Remedio – Cuentos [Amazon] Spot del libro
-
La figura que falta en mi carro
Pero al final tú mismo sabes lo que tienes en la cabeza y es mucho más importante que esa soledad en el cuerpo. Es más importante para ti ver que el presupuesto alcance, que no bajen de peso los chicos, que en el colegio no le rompan la cara a nadie, que en las tardes…
-
La vela prendida
Llegó, con los años, la hora temida por mis 8 hermanos y mía también. La menor de mis hermanas, ya treintañera, preguntó a mi madre en su lecho de muerte sobre qué haríamos con la vela. Quisimos reírnos algunos, pero de pronto recordamos la razón y callamos bajando la vista. Mi madre, con mucha energía…
-
Buscándote
Finalizas tu día en el trabajo y siempre sales algo temprano con alguna excusa pero para ella siempre sales muy tarde, o eso le haces creer. Esas dos horas de tiempo ganado te sirven para buscar a esa persona, ansiando encontrarla, anhelando ver su rostro…
-
La Respuesta
Fue directo a ella, sin miedo, cruzando todo el parque, con los metaleros a un costado, los skeaters al otro, los reguetoneros a una esquina, con los abuelos criticadores, las tías del rosario, la doña de los caramelos y el tipo que hace caricaturas, el pastor evangélico, los niños en su bicicletas, los que grababan…
-
El pálpito
Se quedó mirando las papas. Hasta que la vendedora la sacó de sus pensamientos. —¿Va a llevar algo casera? O está contando los ojos de las papas. La broma le hizo retomar la vida. Compró dos kilos, un pimiento grande, hierbas para el caldo y una bolsita de trigo reventado. Pero no tardó en volverse…
-
El Corazón nunca se cansa
No hay duda que el corazón de los que nos quieren no se cansa de nosotros.
-
El Candidato
—¡Llegó la última Pepito—. Laurita, siempre animosa, me entrega la última encuesta. Como esperaba, estaba en el cero punto tres de preferencia a nivel distrital. Para variar delante de mí están Pedro Juan y el Odontólogo, peleando la punta y como 5 más detrás. ¿Para qué me engaño?, todo estaba dicho hace meses, cuando me…
-
De profesión: “portátil”
¿Porqué señor no haces que haya elecciones todos los años?, de esta manera tendría asegurada la comida diaria y diversión por montones. Para mi la cosa de la política es un chiste, no me importa realmente quién gane, a mi me importa que paguen. Si quieres saber mi nombre pues te doy el de combate:…
-
Cristo pobre
Su figura delgada y terrosa, como un edificio cayéndose, es de los recuerdos que siempre esperaba encontrarme durante la primera mañana en cada uno de mis retornos a mi tierra, ese pueblo al que llegaba de tanto en tanto, solo para sacarme la espina de no olvidar el olor a río, a bosta de caballo,…
-
En “Le Petit Marché”
Se sentía extraño besar sus labios cerrados. No la abrazaba, mantenía sus manos a los costados y solo proyectaba hacia adelante su cara. Trataba de mover los labios de Rosa, pero ella no correspondía. –Tú ya besaste antes ¿No?— le preguntó ella en un respiro. –Sí—, le respondió.…
-
Chicha de plátano
“Cervecita, licor amargo, tu eres culpable de mi desgracia…” Wayno popular La cerveza tiene un efecto extraño en Juan en ese momento. Está junto a tres compadres del barrio que le están hablando desde hace rato de un trabajo, que él es el tipo adecuado, qué adecuado, ¡ÉL es el tipo!, no hay otro para…
-
Fue en Semana Santa
El último día que vio Lucas a sus padres fue un Viernes Santo. Ese día, como otros días, se drogó. En esa época las calles paraban llenas de ambulantes que vendían incienso, mirra, cruces, herraduras, caparinas y diana. En los sitios que él conocía se vendía alcohol, cigarros, marihuana, pasta y…
-
Luchar por la tierra
Julio estaba armado con una piedra en la mano y un fierro grueso en la otra. Iba a defender lo que era suyo, un pedazo de tierra de 80 metros cuadrados a los que llegó hace más de 10 años, donde instaló una carpa maltrecha de esteras, plástico y ahora es una casa de adobes…
-
En la ceremonia
La ceremonia se cumpliría en la capilla del colegio contiguo al albergue donde vivía la adolescente junto con otras 20 chicas. Su vestido era de color crema, cortado a la mitad en la cintura por una fajita color granate, sus zapatos eran plateados, su cabeza estaba adornada por una diadema de flores de diamantes de…
-
Consecuencias
Cada día es un pesar. Andar vagando entre la bruma de tu recuerdo me hace menos humano que antes y más liviano. Intento a cada instante atrapar las miradas de tus días, pero no puedo. Sé que piensas que soy un fantasma, un espíritu que ronda la propiedad de tu cuerpo, si supieras que solo…
-
Corazón de Padre
Fueron las tres de la mañana cuando escucharon los disparos. Tobías salió corriendo hacia la calle, para encontrar a su único hijo tirado, desangrándose en la calle. La sangre brotaba como una flor de clavel en el pecho desnudo del adolescente de 17 años y los asaltantes ya estaban lejos de la justicia popular. Un…
-
Anticipando los titulares
Yo era de tomar cerveza fría y rubia, ella prefería una cerveza negra. No se me malinterprete, no éramos alcohólicos, solo dos náufragos en las tardes después del trabajo, tratando de bregar camino a casa, pero resistiéndonos a llegar, sabedores aún de los dramas que nos esperaban a cada cual. Tampoco éramos amantes, propiamente dicho,…
-
El niño de la guerra
Hace algunos días el niño supo qué era la muerte. Velaron a su padre en medio de llantos desenfrenados allí en Al Qasser. ¿Dónde queda Homs?, allí lo asesinaron. ¿Dónde queda Damasco?. Esa era su pregunta constante y nadie le hizo caso. Los asesinos de su padre estaban en esa ciudad. No lloró durante todo el…
-
Correr con mi hijo en brazos
Sigo esperando la muerte como quién espera a una vieja amiga con la cual vamos a saldar cuentas. Esa mañana, no era diferente a ninguna otra. Quisiera recordar algo que me indicara qué iba a pasar, no sé, como que si se hubiera caído la rama de algún árbol en el barrio o percatarme del…
-
La decisión de José
Una vez más llegó a la casa vacía. Trató de descansar en esa cama de dos plazas inmensamente solitaria y no lo consiguió. A pesar de estar manejando más de 10 horas seguidas no consiguió cerrar sus ojos. En su mente sólo estaban las palabras de su esposa Maritza que le contó que su hijo…
-
Corazones irresolutos
Aún cuando nada impedía que estuvieran juntos no lo estaban. Se amaban, sí, con un amor de esos que se apagan solo en el último aliento. Para ella, estar con él cuando se conocieron, al inicio de la carrera universitaria, significaba comprometerse con alguien que no tendría paz hasta casarse con ella y no se…
-
El salvador
La balacera es una fiesta de ruido seco y sin eco en la mañana entrada en calores. Es domingo en todos lados y se siente en las calles tranquilas, roto solo por ese retumbar extraño y solitario que se repite cuatro veces en el aire urbano del barrio. Carmen cocina con el gas que lleva…